Empecemos por el número, porque el número es la noticia.
El Reglamento para la Administración del Riesgo de Crédito —el que rige a todos los bancos que operan en Guatemala— trae un anexo donde el regulador le asigna a cada actividad económica una probabilidad de incumplimiento. No es una opinión del gerente de la agencia: es una tabla, con porcentajes, que el banco está obligado a usar para calcular cuánto capital debe apartar por cada préstamo que da.
Estos son los números para un deudor en categoría A — el que paga bien, al día, sin un solo atraso:
| Actividad | Probabilidad de incumplimiento |
|---|---|
| Suministro de electricidad, gas y agua | 1.4% |
| Industrias manufactureras, minas y canteras | 1.8% |
| Comercio | 2.6% |
| Establecimientos financieros | 2.6% |
| Servicios y otros | 4.0% |
| Actividades inmobiliarias y construcción | 4.3% |
| Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca | 4.7% |
Léalo con calma, porque tiene una implicación que no es obvia.
Una constructora impecable —sin mora, con sus estados en orden, con veinte años de operar bien— entra a esa tabla con 4.3%. Una fábrica igual de impecable entra con 1.8%. Dos empresas sanas, y el banco debe apartar dos veces y media más capital por la constructora.
Ese capital apartado no es gratis para el banco. Se paga. Y se paga en la tasa que le ofrecen, en las garantías que le piden, y —lo más importante— en las ganas que tenga esa institución de prestarle a su sector cuando tiene que elegir.
No es su empresa. Es su casilla.
Conviene decirlo claro porque es la diferencia entre tomárselo personal y entenderlo.
Esa tabla no evalúa su empresa. Ni siquiera lo conoce. Le asigna un número a la casilla donde su empresa está clasificada, y esa casilla se llama "actividades inmobiliarias y construcción". Le toca el mismo 4.3% al constructor de treinta años sin un solo litigio que al que abrió el año pasado.
Por eso la sensación de que "el banco anda raro" no se resuelve demostrando que uno es serio. La tarea de demostrar existe —y de eso trata la tercera parte de esta serie—, pero arranca desde un piso más alto que el de casi cualquier otro sector.
Lo que viene en cinco meses
Ahora la parte que hace que esto importe hoy y no el año pasado.
Ese reglamento no entró de golpe. Entró con una rampa de años, para que los bancos absorbieran el impacto sin apretar el crédito de un jalón. Las fechas están en el artículo 55, y así es como termina:
- Septiembre de 2026 — 82.5%
- Diciembre de 2026 — 90%
- Enero de 2027 — 100%
Estamos en agosto de 2026. El régimen llega a carga completa en cinco meses, y va a atravesar el cierre de año, que es justo cuando los bancos ordenan su cartera y deciden con qué apetito arrancan el año siguiente.
Si usted ha sentido que el crédito viene poniéndose más quisquilloso, no está imaginando cosas ni le está pasando solo a usted. Viene subiendo por escalones desde 2024. Lo que falta es el último escalón, y es el más grande.
Y no viene solo
Esto sería una historia de bancos si el banco fuera el único que cambió de exigencia. No lo es.
El que arrienda. En el segmento industrial y logístico —el más dinámico del país ahora mismo, y el tema de la segunda parte de esta serie— el estudio que EY presentó en Expo Bodega este año describe un giro en cómo se estructuran los proyectos: hacia esquemas de construir para arrendar con prearrendamiento. Es decir, se firma al inquilino antes de que exista el edificio. Y ese inquilino trae sus especificaciones al diseño y una fecha de entrega que no se mueve, porque hay un contrato de arrendamiento corriendo contra ella.
El que certifica. Guatemala pasó de menos de diez proyectos certificados en construcción sostenible al año entre 2012 y 2022, a más de treinta y cinco por año desde 2023 — más de 1.6 millones de metros cuadrados acumulados, con la vivienda concentrando el 53.4%. Eso llega a la obra como especificación técnica verificada por un tercero, no como preferencia del cliente.
Los tres piden lo mismo
Aquí está lo que ordena las tres piezas de esta serie.
El banco pide dictamen de auditoría independiente. El inquilino pide contrato firmado antes de la primera zanja. El certificador pide verificación de un tercero.
Ninguno de los tres se conoce entre sí. Los tres, por caminos distintos, llegaron a la misma exigencia: evidencia producida por alguien que no es usted.
La obra privada guatemalteca está pasando de operar con confianza a operar con expediente. La confianza sigue valiendo —abre la puerta, consigue la reunión, sostiene la relación de años—, pero ya no basta para cerrar. Detrás de la confianza tiene que venir papel.
Mientras tanto, una cuenta rápida. El reglamento considera "solicitante mayor" a quien pide un crédito de más de cinco millones de quetzales, o cuyo monto solicitado sumado a todo lo que ya debe supera esa cifra. Súmelo: todo lo que su empresa debe hoy, en todos los bancos, más lo próximo que va a pedir. ¿Cruza los cinco millones?
- Tabla de probabilidad de incumplimiento: Anexo 1, numeral 1.1.1, Reglamento para la Administración del Riesgo de Crédito. Resolución JM-47-2022 de la Junta Monetaria, modificada por la resolución JM-67-2023, publicada en el Diario de Centro América el 20 de julio de 2023.
- Gradualidad del registro de reservas específicas: artículo 55 del mismo reglamento, según texto modificado.
- Definición de solicitante mayor: artículo 2 del mismo reglamento.
- Estructuración de proyectos industriales con prearrendamiento: estudio de EY presentado en Expo Bodega 2026.
- Certificaciones de construcción sostenible: diagnóstico del Guatemalan Green Building Council presentado en el panel de la Cámara Guatemalteca de la Industria de la Construcción, junio de 2026.